“La espiritualidad debe formar parte de las canciones como lo forman el amor o la lucha de clases”
22/5/26. Entrevistamos al grupo Siloé a propósito de su nuevo disco, Terrorismo emocional, un título que no nació de la banda, sino de Santi Balmes, cantante de Love of Lesbian. Según cuentan, Balmes les dijo que ellos no hacían música, sino “terrorismo emocional”, porque sus canciones parecían pensadas para “atacar a la gente” y hacerla llorar. La banda convirtió esa frase en título de álbum con su permiso.
Durante la entrevista, el grupo reivindica el amor como una palabra y una idea que convendría “rescatar”. No lo entienden solo como amor romántico, sino también como amor familiar, de amistad y como una forma de conexión común. En esa misma línea, defienden que la espiritualidad forme parte de las canciones igual que pueden formar parte de ellas el amor, la lucha de clases o las desigualdades. Para ellos, hablar de espiritualidad no es algo antiguo, sino una apuesta íntima y artística, “lo más antimaterialista” y “anticapitalista del mundo”.
Sobre su crecimiento, explican que ha sido lento, natural y con los pies en la tierra. Reconocen que no les ha llegado el éxito con 20 años, y eso les permite vivirlo con más madurez. Subrayan la importancia de su oficina, su entorno y su vida en Valladolid como anclajes frente a la exposición pública: aunque haya canciones, fotos en la calle y conciertos, su éxito real es que el día a día siga funcionando.
La banda también habla con entusiasmo de su experiencia en América Latina. Aunque fue breve, de unos “15 o 20 días”, aseguran que se enamoraron de la intensidad con la que allí se vive la cultura. Mencionan especialmente Santiago de Chile y Buenos Aires, y llegan a afirmar: “Yo pienso que está allí nuestro futuro. Tengo fe en ello”. De cara a posibles colaboraciones, citan nombres como Paco Catriel, Natalia Lafourcade, Arath Herce, Camilo Séptimo y Morat.
La entrevista termina con una mirada hacia el futuro: Siloé se define como una banda inquieta, siempre buscando productores, sonidos, líneas melódicas y canciones nuevas. Su cierre resume bien esa ambición: “Estoy convencido que la mejor canción de Siloé ninguno de los que estamos aquí todavía la hemos escrito”.